Harry está en peligro tras el regreso del-que-no-debe-ser-nombrado, quien asesinó descaradamente a Cedric Diggory. Lo malo es, que nadie le cree, ni sus amigos. Creen que la muerte de Diggory fue un accidente y es imposible que quien tú sabes haya vuelto. El Ministerio de Magia está en contra de su regreso y de Harry y Dumbledore, director de Hogwarts. Harry se ve amenazado por dos dementores y justo en ese instante estaba con su insoportable primo Dudley, pero no le quedaba otra que conjurar un patronus para combatir a estos.
Los del Ministerio deciden expulsar a Harry por utilizar magia fuera de Hogwarts siendo menor de 17 años en presencia de un muggle. Dumbledore consigue retirar su castigo, pero Dolores Jane Umbridge hará lo que sea por que merezca ser castigado. Al Umbridge hacerse directora de Hogwarts y prohibir la magia, Harry accede a reunir a los hijos del Ejército de Dumbledore tras haber encontrado la Sala de los Menesteres para practicar la magia sin peligro. Pero Filch, Draco, Crabbe y Goyle harán lo que sea por inculpar a Potter.
Nadie se daba cuenta, solo Harry tras sus conexiones con Voldemort, de que había vuelto, y tenían que hacer algo. Gracias a Fred y George, consiguen ir al Ministerio de Magia, con ayuda de Luna y los Nargless y consiguen la profecía, que tanto desea Voldemort. Tenían la profecía, pero también compañía de mortífagos. Tras una desesperada lucha por seguir con vida y enfrentar a Voldemort y sus discípulos. Pero la aparición del padrino de Harry, los salva, pero no a él... Un Avada Quedabra puede cambiar el final de la historia. Es ahí cuando aparece el mago más poderoso de todos los tiempos, el que-no-debe-ser-nombrado, quien tú ya sabes, Voldemort. Dumbledore aparece por las chimeneas del Ministerio y consigue proteger a Harry, una vez más, pero es él el que de verdad lo derrota esa vez...

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