Mostrando entradas con la etiqueta anécdota. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta anécdota. Mostrar todas las entradas

martes, 15 de junio de 2021

ANÉCDOTA

                               ARIANA EN LA PLAYA POR PRIMERA VEZ


  Antes que todo, tengo que explicar quién es Ariana. Ariana es mi hermana pequeña, y tiene 1 año y 4 meses. Ahora sí, al caso. Resulta que nos fuimos de vacaciones el año pasado, (ella tenía 3 meses) y fuimos a una playa llamada la Fabriquilla. En ese momento, nos alojamos en Almería (Cabo de Gata) con mi mejor amiga del Puente, Claudia, y su madre Pilar. Ariana estaba alucinando, no sabía qué mirar, qué hacer, ni cómo reaccionar, pero cuando llegamos a la playa... se empezó a reír como una loca y la llevamos a la orilla del mar. Entonces comenzó a saltar y a gritar de una forma brutal. Cuando la sacamos del mar, ya que hacía mucho frío, se puso a llorar, y no había quién la sacara del agua. Yo la intenté distraer con la arena, y conseguimos sacarla del agua, pero... tuvimos mala suerte, se llenó de arena el pañal especial para el agua. Se estaba comiendo la arena. La cara llena de arena, literalmente, todo el cuerpo. Corriendo nos fuimos y le bañamos. Este fue el primer día en la playa de mi hermanita.

jueves, 1 de abril de 2021

ANÉCDOTA DE CÓMO ME HAN SALIDO 80 AMPOLLAS EN LOS PIES

Esta mañana mis padres y yo hemos ido a Segura a ver a mi abuela, y aquí empieza todo.
Yo, al hacer la maleta, pensé que no íbamos a salir, pero me equivoqué, solo me llevé de zapatos unos tenis de plataforma: GRAN ERROR.
Comimos y me puse a ver el móvil. Hasta aquí todo bien. De repente mi padre llama a mi tía (yo estaba en su casa), y le dice: "¿Queréis dar la vuelta al cerro?", y me lo preguntó. Yo dije: "vale", pesando que íbamos a dar un paseo, me puse mis tenis y, empezó el sufrimiento.
Estábamos mi padre, mi madre, mi tía, mi primo que iba en bicicleta, y yo.
Mi primo se adelantó. Había dos caminos, el de tierra y la carretera, nosotros fuimos por la carretera y mi primo por el de tierra.
Empezamos bien, mi tía y yo atrás y mi madre delante, llevábamos como 1 km y empezaron las cuestas arriba. ERA LO PEOR: estaba la última, me estaban rozando los tenis, había muchas abejas, me dolían las piernas, los pies y se me subían los bichos encima.
Después me quedé atrás sola, me quería amputar las piernas y casi me caigo al vacío.
Intenté coger una piña y me raspé la mano. 
Después vi un abejorro delante de mi cara y salí corriendo, no alcancé a mi padre y a mi tía, no obstante, estaba cerca.
Cuando parecía el final de todo, me esperaban 3 cuestas, que acabaron completamente con mis pies.
Como había dicho antes, mi madre iba delante, pero lo que no sabía es que cuando acabé, ella ya llevaba un rato esperando.
Nos íbamos a ir a casa de mi abuela a ducharnos y todo, pero mi querida tía me dijo: ¿Quieres un crep?, y obviamente le dije que sí, me lo comí, y al volver a casa de mi abuela me quité los zapatos, y tenía dos ampollas enormes del tamaño de un haba, literalmente.

MORALEJA: NUNCA te vayas de viaje sin deportes y NUNCA te fíes de tu tía.
FIN

martes, 30 de marzo de 2021

ANÉCDOTA

El domingo me fui al embalse del Aguascebas  (en sierra Cazorla) con mis dos amigas. Era espectacular, pero en vez de quedarnos a mirar como nos dijeron nuestros padres, mis dos amigas se pusieron a tirar piedras al lago, y estaban pescando. Yo les dije que no lo hicieran porque iban a asustar a los peces, pero como no querían, pues los pescadores nos gritaron, y nos fuimos a coger piñas para no sé. Estuvimos ahí hasta las dos y algo, entonces fuimos al Charco del Aceite o Pringue, a comer. Estaba a 20 km creo y qué pasó, pues que nos perdimos. Cuando lo encontramos, eran ya las 3 y media de la tarde, pero daba igual.

Cuando terminamos de comer, queríamos bajar al charco o lago para verlo. Bajamos por unas escaleras de piedra, pero por el medio había una mini cascada que llegaba hasta el lago.

 En verano te puedes bañar, pero el agua está helada, y por eso hay unas piedras cuadradas que puedes ir saltando intentando no caerte a las cascadas para que luego llegue al río. Cuando eran las 5 de la tarde fuimos por senderos que en realidad no eran senderos, para encontrar aventuras y eso, y encontramos: una casa abandonada y derrumbada, una cueva con murciélagos, un móvil roto y una mochila también rota.
Así estuvimos todo el día, bueno casi todo, porque como mis amigas a una le saco seis años y a otra tres años, pues la más pequeña se puso a coger rocas y a bautizarlas. De verdad, yo no entiendo a mi amiga, y se ponía a decir: “Yo te bautizo como fea, cristal, marmura....” unos nombres muy raros la verdad, pero la entiendo porque es pequeña. Ah, y se la tiró a un niño de 3 años sería, creo, en la cabeza, y como vino la madre a gritarnos, salimos corriendo y nos chocamos con una montón de gente mayor que nosotros, y como también venían, decidimos escondernos en la cueva. Cuando salimos ya no estaban, menos mal.

Ese día fue lo más divertido, pero de lo más extraño y admito que nos metemos en problemas fácilmente porque la que dijo de correr a la cueva fui yo. 

domingo, 28 de marzo de 2021

ANÉCDOTA

Esto me pasó el viernes.

Acababa de cenar y como cualquier día, fui a lavarme los dientes, (antes de continuar, quiero aclarar que no tapé mi cepillo de dientes con el tapón). Bueno, eché la pasta de dientes y me los empecé a lavar, al principio sentí algo extraño, como diminutas piedras en mi boca, lo ignoré, pero al rato cada vez las sentía más, decidí escupir, y vi un montón de bichos sangrando. 

Lo único que hice en ese momento fue, tirar el cepillo de dientes al lavabo, escupir y enjuagarme y gritar. Cuando me tranquilicé lo limpié todo, con mucho asco la verdad, y me planteé lo de tirar mi cepillo de dientes.

martes, 9 de marzo de 2021

ANÉCDOTA

Os voy a contar cómo mi gato, hace un momento, casi se muere.

Eran las 10:30 y yo me iba a ir a la cama. Estaba subiendo las escaleras, y de repente, mi gato empieza a maullar como si le estuvieran matando, pero super exagerado.

Mi madre y yo vamos corriendo, pasan unos segundos y no lo vemos. Los maullidos venían de detrás del sofá, así que mi madre mira y dice muy asustada: "Pero Lolo, ¿qué haces ahí metido?". El gato estaba comprimido, sin poder respirar, entre el sofá y la pared. 

Mi madre abrió el sofá y Lolo empezó a respirar por la boca, pero con toda la boca abierta. 

Ella siguió mirando detrás del sofá y se había hecho pis en el suelo. Claro, mi madre lo limpió, cogió a Lolo y lo puso en su cama.

Ahora por suerte está durmiendo sano y salvo en su cama, y menos mal que no le ha pasado nada.

Ahora ya entiendo el dicho: "La curiosidad mató al gato".

Doy gracias porque no se haya afixiado.

ANÉCDOTA: ME BEBÍ EL IBUPROFENO

 Esto era un día normal. Yo tendría aproximadamente 7 u 8 años, y me dolía la barriga. Mi madre estaba trabajando, así que, para no molestarla, fui a la cocina y me puse a buscar algún jarabe o algo. Cogí el primero que vi (que fue el ibuprofeno) y saqué la jeringuilla esta. Me lo iba a tomar para ver si se me pasaba el dolor de barriga. Total, que cojo la jeringuilla, la lleno entera, y me la bebo. Como estaba muy bueno, la volví a llenar, y así fui bebiéndome la botella hasta que no quedó más. A todo esto, yo ya estaba mareada, todo me daba vueltas y por pocas me caigo al suelo. Ahora sí que me dolía la barriga. Total que llego medio ida al salón y le digo a mi madre que estoy mareada. Claro, mi madre al ver que estaba blanca como la leche y que me caía, me preguntó que qué me había tomado. Fue a darme el ibuprofeno (que yo ya me había bebido) para quitarme el dolor de barriga y se lo encontró vacío. Me llevó al hospital y estuve toda la tarde vomitando. 

¿POR QUÉ EL MICROONDAS DE MI ABUELA ME ODIA?

 Esto pasó hace un mes. Mi abuela estaba calentando algo en el microondas (no recuerdo qué era). Bueno, en resumen, que yo la ayudé porque me obligó a poner el microondas. Antes de seguir, esta vez lo puse bien..., bueno que lo malo era que no puede entrar el metal al microondas, pero lo metí y no me di cuanta que tenía una cuchara. Lo puse y ya está. Pasa un minuto y le digo a mi abuela: "¿No hueles a quemado?" Y me dice que sí. Entonces me doy la vuelta y veo que sale humo del microondas. Voy a  quitarlo y no me da tiempo, porque empezó a prender fuego. Tuvimos que echarle un montón de agua. Aviso que por pocas prendo fuego a toda la casa.

Bueno, se apagó el fuego, pero, ¿quién tuvo que pagar un microondas? Pues yo, como siempre.

ANÉCDOTA

 Hoy os voy a contar cómo mi abuela tuvo que comprarse 3 veces un microondas (todo esto por mi culpa).

E
sto pasó hace 6 años. Yo estaba tan tranquila en casa de mi abuela y me aburría porque mis amigas no venían, entonces le dije a mi abuela que si podíamos hacer un bizcocho y me dijo que sí. Todo iba muy bien hasta que llega el momento de derretir la mantequilla y como no quería hacerlo en la sartén porque dice que tardaría mucho rato, decidió hacerlo en el microondas. Aquí llegó la hora del desastre. Yo no sabía ponerlo, pero aún así me dijo que lo pusiera. Pues lo puse a 50 minutos, pero mi abuela no lo sabía, y a los 15 minutos me dice: -¿A cuánto lo has puesto? que nada más que necesita 10'-, y yo le dije:: -A 50 minutos

Se quedó sin hablar. Entonces le dije que lo sacaría. No dijo nada, porque es que estaba congelada

Lo iba a sacar, cuando el microondas hizo "PUM"-

La que lié. Llegó mi abuelo, vio el desastre y me dijo: - ¿Pero qué has hecho?-  Y yo le dije que explotar el microondas. Mi abuelo se enfadó, normal. Entonces me dijo que estaba castigada y que no fuera ni al patio ni nada. Bueno, mi inteligencia salir corriendo y me ve y dijo: -¿Ahora qué hacemos con el microondas? Que sepas que lo vas a pagar tú con tu dinero.

Yo, bien triste, lo tuve que pagar, pero me da miedo el microondas de mi abuela y cuando me dice algo de ponerlo me da miedo y salgo corriendo (El microondas se lo tuvo que comprar tres veces por lo mismo)

miércoles, 24 de febrero de 2021

Anécdota: Mi experiencia con las palomitas

Hola a todos, creo que todos somos conscientes de lo que son las palomitas, ¿no?. Esa comida rica que nos comemos cuando vemos pelis.

El caso es que estaba viendo una peli con mi familia, (hicimos palomitas, cortezas, chuches,...etc) Yo estaba tragando palomitas cual tiburón a una foca, y así de tranqui con más comida, pero..., pum 

"¡Qué dañooo¡"

Sí, me clavé, una cáscara del centro de la palomita, entre el colmillo y la muela, y al intentar sacarlo, se me clavó hasta dentro de la encía. Llamé a mi madre para que me ayudara, pero al intento, pum, se me clavó mucho más, pero con el hilo dental me lo consiguió sacar. ¡Qué alivio!, pero pedazo chorro de sangre me salio después de eso.

Y esta es mi experiencia con esa comida. 

domingo, 21 de febrero de 2021

"MI EXPERIENCIA EN EL FISIO"

El jueves mientras, jugaba en el recreo, noté un tirón en el empeine del pie. Al principio no le hice caso y seguí jugando. Pero conforme corría me notaba cada vez más dolor. 

Cuando sonó el timbre para irnos a casa, me di cuenta de que al apoyar el pie no podía caminar bien. Iba todo el rato cojeando. Así que mamá llamo a mi papá y se pusieron en contacto con el fisio, llamado César, para darme una sesión y así poder mejorar el dolor de pie. Me dio hora para el viernes a la 16:40 horas. Así estuve todo el jueves por la tarde con calor en el pie y sin poder andar. 

El viernes a la hora citada, llegué al fisio, que me cae muy bien, por cierto, ya que es amigo de mi padre. Me dio un buen masaje, y luego calor y corrientes. Os enseño una foto de cómo acabó mi pierna después de trastearme ¡Colorada!.                                                       

         

Fue una experiencia un poco dolorosa, sobre todo cuando metía sus manos en mi pie, pero mereció la pena. César supo ver lo que tenía en el pie, y consiguió mejorarlo. Todavía me duele. Espero estar mejor en unos días.

sábado, 13 de febrero de 2021

ANÉCDOTA

 Esto me pasó cuando yo tenía 4 años. Estaba en una Sierra con mi amigos (Barrio, Marta, mis hermanos, Rafa y creo que ya) y estábamos por la tarde en un parque al lado de nuestra de casa de campo. El parque estaba lleno de chinas blancas (tenía un tobogán, columpios, y poco más) y resulta que a Marta se le movía el diente, pero nos dio igual. Hasta la hora, el minuto y el segundo que se nos ocurrió ponernos todos en el tobogán. Y eso hicimos. Cuando a Marta le tocaba, se tiró y el diente salió volando (vuelvo a recordar que el parque estaba lleno de chinas blancas). Rápidamente se lo dijimos a los padres, y Marta llorando porque el diente había desaparecido. Lo empezamos a buscar pero era super complicado. Pero allí estuvimos una hora, hasta que yo chillé diciendo ¡lo tengoooo! y era verdad. Había encontrado el diente debajo del tobogán. Desde ese día me siento investigadora. 

                                                                                       FIN

jueves, 11 de febrero de 2021

ANÉCDOTA

 Esto me pasó con 5 años. Yo estaba en la casa de mi abuela y estaba corriendo. Entonces me dio sed y, como no encontraba la botella, cogí el pompero que me acababa de comprar. Es que no pude ser más tonta, pensaba que era agua, y me lo bebí. Después de un rato, me dio hipo y no sabía por qué. Cuando me vio mi abuela con el pompero recién comprado en la mano me dijo: "¿¡Elena, pero que has hecho!?".

Y yo con cara de buena e inocente: "Que me he bebido el agua del pompero".

Llama corriendo a mis padres, me llevan al médico y me dicen que me tenía que quedar allí una semana y que me tenían que dar un montón de medicamentos (o algo de eso) para vomitar el agua del pompero. Pasé muy mala semana.

Desde ese día nunca en la vida me han gustado los pomperos.

ANÉCDOTA

Esto me pasó cuando tenía 8 meses. Mi madre me subió a la planta de arriba de mi casa y yo estaba en el tacatá, siguiendo a mi madre de una habitación a otra. Pues bueno, como la habitación a la que siempre entraba y salía era de la habitación de la plancha, y está al lado de las escaleras, me caí rodando con el tacatá hasta abajo de las escaleras, vamos todas las escaleras. No me abrí la cabeza de milagro. No sé como, la verdad, bueno pero sí me hice una raja en la cara. Esta fue mi experiencia con el tacatá.

Desde ese momento ya no me monté más en el tacatá.

ANÉCDOTA

Esto me pasó una tarde de verano en la casa de Raquel. Yo fui a la casa de Raquel solo para merendar y bañarnos en la piscina, pero eso no se quedó así. Yo me quería quedar a dormir y Raquel, como una loca, chillando, diciendo: "¡SÍ! ¡SÍ!"

Los padres de Raquel aceptaron y ahora tocaban los míos. No fue fácil, pero aceptaron también. Todo iba a la perfección. Cenamos y nos subimos. Su madre le descolocó el cuarto a Raquel, la cama la puso pegada al armario, puso el ordenador en su "mesita" y nos puso una película. Vuelvo a repetir que todo iba a la perfección, hasta que se acabó la película. De ese momento hasta toda la noche, un desastre.

Terminamos de ver la película, pusimos la cama en su sitio y el ordenador me lo quedé yo porque Raquel se quedó con su teléfono. Lo peor viene ahora.

Sobre las cuatro de la mañana, Raquel me dice: "Marina, tengo hambre. Vamos para abajo a coger comida" Y yo acepté. Cuando ya estábamos abajo nos encontramos a su padre preparándose algo (no me acuerdo) y ¡cómo no!,  nos echó un broncón. (Se me olvidó contaros que antes de subirnos, su madre nos dijo: "Nada de comida en la cama") Pero Raquel se subió comida y no se dieron cuenta.

Sobre las cinco y cuarto llegaba la hora de dormir (pero la cama de Raquel era para una persona). Yo no sé cómo no dormí en el suelo.

                                                           FIN

ANÉCDOTA

 Esto me pasó hace tiempo, en la playa con Alberto. Un día estábamos en el hotel (porque fuimos los amigos juntos a la playa) y estábamos aburridos, y decidimos irnos a la playa (solos no). Tendríamos como unos 6 años o por ahí. Cuando ya estábamos en la playa, nos dimos cuenta que había bandera amarilla (pero nos dio igual) y obviamente, no nos dejaron meternos, pero sí correr como unos locos por el agua. Nosotros, tan contentos, ya empapados, empezamos a ver una ola muy grande (vuelvo a repetir que nos dio igual) 

Luego, cuando ya estaba la ola casi al lado nuestra, corrimos a por ella. Alberto, muy listo, fue corriendo con los ojos abiertos, y como estábamos en la playa, el agua es salada. Bueno, que la sal y la arena fueron directamente a sus ojos, y le empezaron a picar (¡cómo no!). Fue  corriendo con su madre para que le echase agua fría de las duchas y así se le curaron los ojos.

Cuando ya estaba bien, él no quiso irse al hotel, sino que quería seguir con las olas, pero eso sí, todos íbamos con las gafas de bucear. 

                                                                          FIN

ANÉCDOTA: DESPUÉS DE CLASE, TERROR

 Hoy, después de clase, acompañé a María a su casa. Yo ya me iba y de repente pasan un montón de adolescentes, que a mí me aterran, aunque yo algún día seré uno de ellos. Pero bueno, al caso, que mi hermana y yo ya nos íbamos, vamos, que íbamos tan tranquilas, cuando de pronto me llama María. Yo pensaba que le pasaba algo, pero no, solo dijo: -¡ADIÓS!- y yo: -Es queeeee, vaya susto-.

Seguimos caminando mi hermana y yo e íbamos tan a gusto. Yo iba mirando una casa. Seguidamente miré un poco más hacia arriba; pegué un salto y grité: -Ahhhhhhhhh- Madre mía, era un balcón con manos dentro y un pato infantil dibujados.

Llamé a María, le dije lo que había visto, y le dije que le preguntara a su madre que si le dejaba bajar. Le dijo que sí, y bajó a mirar. Cuando bajó, volvieron a pasar un montón de adolescentes, entre ellos uno gritando por teléfono, seguimos con la historia.

Al final nos dimos cuenta que era un piso, simplemente abandonado. Pero bueno, yo siempre inventándome cosas en la cabeza. Mi hermana Julia fue a la puerta que estaba abierta. Ella dice que daba un poco de miedo, y a la vez, escalofríos.

Cuando llegué a mi casa me dice mi tío: -Hay que ver cómo una persona puede tener tanta imaginación-.

ANÉCDOTA

 Esto me pasó ayer:

Yo iba a irme al colegio y me di cuenta de algo extraño. Resultaba que mi madre llevaba pendientes. Como comprenderéis, no es muy normal que lleve, pero lo único no era eso, y es que también tenía un pirsing. Me contó que se lo hizo cuando tenía 16 años, y lo tenía bastante cerca del pendiente, y ¡cómo no!, yo me sorprendí bastante.

miércoles, 10 de febrero de 2021

ANÉCDOTA

 Esto me pasó cuando yo tenía 9 meses. Fui a la feria con mis padres (obvio). Bueno, que fuimos a comer churros y cuando dejan el chocolate caliente, lo tiré con la mano porque yo no quería estar allí. Yo lo que quería era correr. Bueno, que me lo eché encima y me hinqué la taza en la pierna y el chocolate me lo tiré en las piernas y en los brazos. Entonces, corriendo me llevaron al médico y me mandaron a Úbeda. Llegamos y me quedé en observación 5 días. Me tuvieron que vendar las piernas, los brazos y las manos. Parecía una momia, y tuve que ir durante 4 meses todos los días para que me curaran. Yo digo que de pequeña era muy, pero que muy torpe.

UNA ANÉCDOTA PARA CONTAR

                                               UNA MEDUSA EN LA PLAYA

Este fue un día de playa. Mi hermana Carla, mi madre, Antonio yo nos fuimos a la playa a pasar el día y nos estábamos bañando cuando mi madre nos dijo que ya era la hora de comer, que saliéramos del agua y fuéramos para allá. Comimos y luego nos quedamos un rato tomando el sol. Cuando nos dimos cuenta, me desperté, y más adelante, mientras me iba metiendo en el mar, me encontré con una niña que me pareció buena persona, (solo de vista) y le dije que si se metía conmigo. Jugamos, reímos, etc... Yo ya estaba aburrida y les dije a todos que me iba a la orilla (¡qué malas ideas tengo!).

Me fui a la orilla, jugué con el agua y la arena, cuando siento un calambre  muy fuerte en el muslo, ¡ERA UNA MEDUSA! Llamé a mi madre corriendo, pero no me escuchaba porque estaba muy lejos. Cuando por fin me consigue escuchar, viene corriendo y me echa vinagre. (Estuve todas las vacaciones sin sentarme bien)

ANÉCDOTA/REDACCIÓN: Como descubrí que Harry Potter existía

Pues bueno yo tenía 6 años, sí 6 años, eran navidades y mis padres como me querían mucho me mandaron a mi habitación (que tenía tele) porque estaban viendo una "película de mayores" era para mayores de 13, pero bueno, yo estaba haciendo el tonto en mi cuarto porque me aburría y fui al salón y le pregunté a mi padre que que veía en la tele, el empezó a cambiar de canales, cosa que a mi madre le molestó, y dé repente va y me dice: "Mira está Harry Potter en Antena Tres" y yo voy le digo: "Harry Potter que es eso papá, ¿por qué te inventas cosas?" 
Él me dijo que estaba muy chulo y que iba de magos y brujas, me explicó un poco, todo esto ya que el de joven era fan.
Estaba la 7ª película 1ª parte, yo no me enteraba, no sabía si reír o si llorar.
Unas semanas después, mi padre me dice: "Nerea tenemos Netflix" y yo me emocioné, literal me puse a gritar, bueno le pregunté a mi padre si estaba Harry Potter, para verlo y que me enterara, me dijo que sí, empecé a verlo una y otra vez, me encantó para mi era lo mejor estaba flipadísima, en una semana me vi toda la saga unas tres veces, para que veáis lo flipada que estaba.
Desde aquel día me encanta Harry Potter y estoy obsesionada con la saga y los libros, que porciento me los estoy leyendo.
Hace poco quitaron las películas de Netflix, pero no pasa nada tengo Amazon Prime.