Mostrando entradas con la etiqueta minotauro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta minotauro. Mostrar todas las entradas

sábado, 5 de diciembre de 2020

LA HISTORIA DEL TERRIBLE MINOTAURO 2

Los atenienses le tendieron una emboscada.

Lo habían matado porque era demasiado bueno en los juegos Panateniacos, unas pruebas deportivas que se celebraban cada 4 años en Atenas, y siempre los dejaba en ridículo.

Minos entró en cólera y navegó en busca de venganza.

Los atenienses no estaban preparados ante semejante ataque y fueron derrotados.

El rey de Creta los obligó a pagar una deuda de 7 doncellas y 7 jóvenes cada 9 años, como pago por la muerte de su hijo. Estos tributos serían enviados al laberinto para alimentar al minotauro.

Un año, Teseo, el hijo del rey ateniense, se hartó de la situación y decidió que él mismo acudiría a Creta como parte de la siguiente ofrenda para matar al minotauro. Le prometió a su padre que sí moría el barco volvería con velas negras, pero si derrotaba al minotauro, las velas del barco serían blancas.

Teseo viajó junto a los demás tributos y cuando llegaron a Creta fueron encerrados en el jardín de Ariadna y Fedra, las hijas de Minos.

La primera de ellas se enamoró de Teseo nada más verlo, y con el miedo de que su amado pudiese morir a manos de su medio hermano, acudió a Dédalo en busca de consejo.

Después corrió junto a Teseo. Ariadna le dio un ovillo de lana que debería atar a la puerta, para así conocer el camino de vuelta. Además, le proporcionó una pequeña espada con la que matar al monstruo. Todo a cambio de que se la llevase con él en su viaje de vuelta a Atenas.

Teseo aceptó la ayuda de la princesa y ató uno de los extremos del ovillo a la puerta de la entrada y corrió en busca del minotauro.

Encontró a la bestia, y la asesinó con la espada de Ariadna.

Después solo tuvo que encontrar a los demás tributos y seguir al hilo de vuelta a la salida.

El héroe escapó de Creta, y se llevó a Ariadna como había prometido, pero también raptó a su hermana Fedra, de quien se había enamorado.

Para sorpresa de Ariadna, Teseo la abandonó en la isla de Naxos y siguió su camino de regreso a Atenas con Fedra, para casarse con ella.

El asesino del minotauro cometió un terrible error, olvidó cambiar las velas negras por las blancas y su padre, al ver el barco en la lejanía pensó que su hijo había muerto y se suicidó incapaz de soportar la pena.

La leyenda del minotauro es muy antigua y existen varias versiones sobre ella.

Su figura se encuentra en cantidad de obras artísticas.

 
También han sido múltiples las adaptaciones del monstruo al mundo literario, como La bella y la bestia.

Sin irnos demasiado lejos, la leyenda del minotauro ha sido llevada al cine, a los videojuegos animes y series.

Sin duda el minotauro se ha convertido en una de las bestias mitológicas más famosas de todos los tiempos.

LA HISTORIA DEL TERRIBLE MINOTAURO

Es increíblemente fuerte, tiene unos cuernos enormes, su cabeza es de toro pero su cuerpo es humano.

El Minotauro es una de las mayores bestias que han surgido de la mitología griega, tanto, que seguramente todos conocemos su figura, pero, ¿Sabéis cuál es su verdadera historia?

El Minotauro es hijo de Pasífae, la hija del dios Helios y la ninfa Creta. Ella junto a Minos, uno de los vástagos del mismísimo Zeus, reinaban sobre el territorio de Creta.

El rey Minos siempre presumía de contar con el favor de los dioses y para demostrarlo, les rezó pidiendo un obsequio, algo que nadie pudiera tener.

Poseidón, el dios del mar, escuchó sus rezos y de la espuma de las olas de la playa hizo surgir un majestuoso y esbelto toro blanco.

Minos se quedó fascinado con el animal, pero el dios le ordenó que lo sacrificara en su honor.

El monarca estaba encantado con el toro, tanto, que fue incapaz de matarlo y en su lugar sacrificó a uno diferente, esperando que Poseidón no se diese cuenta, pero sí lo hizo.

El dios, enfurecido por la falta de respeto, fue a por la ayuda de Afrodita, la diosa de la belleza.

Esta no dudo en aceptar y maldijo a Pasífae, aprovechando que no le había hecho caso los suficiente, y le creó un irrefrenable amor hacia el majestuoso toro de Creta.

La reina, incapaz de satisfacer sus deseos divinamente infringidos, acudió desesperada al inventor y arquitecto Dédalo.

Este, junto con su hijo Ícaro, fabricó una vaca de madera y la cubrió con piel de vaca real. La reina se colocó dentro y el inventor la llevó hasta donde pastaba el toro, y este pensó que se trataba de una vaca real.

La mujer de Minos se quedó embarazada y este no descubrió qué había hecho, hasta que dio a luz a un engendro minotauro, mitad humano, mitad ternero.

Al enterarse de la historia, el rey no dudó en esclavizar a Dédalo y a su hijo por su participación, pero fue incapaz de hacerle nada a su esposa.

Pasífae quiso cuidar al pequeño minotauro y pudo hacerlo cuando era pequeño, pero pronto creció convirtiéndose muy agresivo e incontrolable. Como su madre ya no podía cuidar de él, el monstruo empezó a buscarse su propia comida, y acabó encontrándose su alimento ideal en los humanos.

Minos se enteró, y avergonzado ordenó a Dédalo y a su hijo que construyeran un enorme laberinto para encerrar al temible minotauro en él.

Mientras se construía la complicada celda de su hijastro, el monarca descubrió que su único hijo humano y varón había sido asesinado (Androceo).