Era un día este verano. Estaba en el chalet de la Yedra de mis abuelos. Estaba sentado en una silla de plástico y vino mi tío con un supuesto truco de magia que quería probar. Yo le dije que sí, que vale.
Me dijo que me tenía que atar con una cuerda y yo acepté. Me ató.
Una vez atado cogió una lagartija y me la metió por la camiseta. (me dan miedo las lagartijas)
Me tiré al suelo y la silla se rompió.
Yo, como soy muy vengativo, cogí una gallina (le dan miedo las gallinas) y se la tiré.
Moraleja: No confiéis en vuestros tíos y menos si te dicen que te van a hacer un truco de magia.
FIN
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